Tercera parte

Abasto para placer y salud

Mario Martini

III

Pero no siempre las drogas han estado asociadas a guerras, costumbres prehispánicas o a las siniestras sociedades del bajo mundo. A fines del siglo 18, el químico italiano Ángelo Mariani (1838-1914) descubrió que al mezclar la hoja de coca con líquidos fermentados resultaba un excelente vino, al que fueron adictos desde Papas hasta los más ilustres inventores del siglo 18.

A pesar de las pocas y malas comunicaciones de la época, Mazatlán no fue ajeno a las delicias de este vino, reservado para consumo exclusivo de personajes de las monarquías, el arte, la cultura y la ciencia, como tampoco se negó a probar las propiedades curativas de la mariguana.

“El Correo de la Tarde” de 1899, 1900 y 1913; un ejemplar de  “La farmacia” de 1904; el Semanario “La Semana Ilustrada” del DF de 1912; y “El Demócrata Sinaloense” de Mazatlán de 1922 incluyeron en sus páginas la siguiente información comercial: “Los vinos o “cordiales” con coca (Mariani, San Germán, Désiles, etc.) son recomendados para niños y adultos contra el raquitismo, la senilidad, la anemia, la neurastenia, etc.; y los cigarrillos de mariguana (de una compañía francesa) sirven para combatir el asma, la tos nerviosa, los catarros y el insomnio”. Eran productos, según el anuncio publicitario, que se ofrecían normalmente en las farmacias.

Muchas celebridades de la época fueron adictos al vino Mariani, como William McKinley, Émile Zola, Paul Verlaine, Sigmund Freud, Louis Blériot, José Martí, Ulises Grant, Jules Verne, Thomas A. Edison, Alexandre Dumas, Louis y Auguste Lumière, Henrik Ibsen, Sarah Bernhardt, Robert L. Stevenson, Anatole France, Zadoc Khan, Jean Charcot, el Príncipe de Gales, la reina Victoria, el zar Alejandro II, Alfonso XIII, el Sha de Persia, etc. El Papa León XIII (1810-1903) fue su principal impulsor en agradecimiento al tónico que lo “apoyaba en su ascético retiro espiritual”; como adicto al límite incluso prestó su efigie para la etiqueta y concedió una medalla de oro al inventor.

Una investigación realizada por la universidad de Harvard en l975, titulada “Valor nutricional de la hoja de coca”, prueba que la masticación diaria de 100 gramos de hojas de coca satisface la ración alimentaria recomendada tanto para el hombre como para la mujer, mientras que 60 gramos por día colman las necesidades de calcio. Así mismo, se han iniciado nuevas fases de comprobación de la utilidad científica en biomedicina y farmacología. Su contenido en vitaminas y determinados oligoelementos hacen que al mismo tiempo el té de coca constituya un complemento nutritivo de la dieta diaria. Estos mismos estudios de la Universidad de Harvard sostienen que en 100 gramos de coca se pueden tener casi dos gramos de potasio que son necesarios para el equilibrio del corazón.

  • Imperio de la fortuna

Un elemento adicional que sirve de tesis para asegurar que la del narcotráfico es una guerra absurda y sumamente desventajosa para los gobiernos que lo combaten, está en la cadena productiva del precio de productos vinculados a la hoja de coca, base del imperio de la fortuna del crimen organizado: el precio de un kilo de hoja de coca para el cocalero es de1.5 dólares, en tanto que el precio de un kilo de clorhidrato de coca (cocaína) es de mil 500 dólares. El precio de un kilo de cocaína en México varía entre 3 y 4 mil dólares y en Miami alcanza los 15 mil dólares, siempre y cuando no se reprima a los narcotraficantes porque de ser así, como lo es en México y Colombia, permite que el kilo de cocaína en el mercado estadounidense, que representa unos 65 mil millones de dólares al año, alcance un precio entre 20 y 23 mil dólares.

En síntesis, entre el kilogramo de cocaína comprado al productor y el gramo pagado por el consumidor, la utilidad puede superar el 2 mil 500 por ciento, lo que no ocurriría si se decidiera por la legalización del cultivo y distribución, el registro público de adictos y el control gubernamental del mercado.

Visto desde el punto de vista financiero, la lucha antidrogas es un fracaso porque no ha logrado bajar la producción sino que la trasladó de un país a otro: hizo caer la producción de 140 mil a 40 mil hectáreas en Perú y de 35 mil a 5 mil 500 en Bolivia, pero ahora en Colombia se siembran más de 120 mil hectáreas.

La hoja de coca posee 14 alcaloides naturales, cuyas propiedades son anestésicas y analgésicas; metabolizan grasas y glúcidos, carbohidratos y adelgazan la sangre; son absorbentes y antidiarréicos; junto a la vitamina E, regulan la producción de la melanina para la piel; son fermento que acelera la digestión; excitan las glándulas salivares cuando hay deficiencia de oxígeno en el ambiente; son cardiotónico que regula la carencia de oxígeno en el ambiente, mejorando la circulación sanguínea, evita el mal de altura; aceleran la formación y funcionamiento del cerebro, aumentan la irrigación sanguínea a la hipófisis y las glándulas; evitan la formación de caries dental junto con el fósforo y el calcio; regulan la presión arterial en hipo e hipertensión y ayudan a la formación de células óseas; tienen propiedades terapéuticas para la gastritis y las úlceras; refrescan y mejoran el funcionamiento del hígado, la secreción de la bilis y su acumulación en la vesícula, son diuréticos, ayudan a eliminar las sustancias nocivas y tóxicas no fisiológicas; y son un polisacárido que producen aumento de las células de la sangre.

Con sus 14 alcaloides, los aminoácidos que contiene, los ácidos y las vitaminas A, B1, C y E, la tiramina, niacina y riboflavina, la convierten en la planta más completa del universo en nitrógeno no proteínico, encargado de eliminar las toxinas y patologías del cuerpo humano, además de proporcionarle dos propiedades de solubilidad e hidratación, obteniendo combinaciones óptimas con frutas medicinales.

Por todo ello, pensar en la eliminación de la planta de coca es un despropósito que destruye principios y derechos elementales de las culturas milenarias de América que tienen en ella un fundamento básico de su cosmovisión y raciocinio tradicional, sin mencionar las enormes cualidades que tiene como alimento y remedio terapéutico.

Cuarta parte
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