Séptima parte

Guerra Desigual

MARIO MARTINI

VII

Desde 1948 la venta de drogas se convirtió en un negocio exponencial que generaba ingresos ilegales por  diez billones de dólares. Hoy, de acuerdo a estimaciones recientes de la Organización de las Naciones Unidas, el tráfico de drogas lava anualmente unos 600 mil millones de dólares (6 billones, 138 mil millones, 660 millones de pesos) en el mundo (85 veces el presupuesto total mexicano para seguridad pública;  3 veces el presupuesto total de la federación para 2008, estimado para 2008 en 251 mil millones de dólares; y casi la cantidad que los congresistas estadounidenses aprobaron en 2008 para salvar de la quiebra a su sistema financiero). De ellos, 178 mil millones corresponden a América Latina, repartidos entre Colombia, Venezuela, Brasil y México (dos billones 569 mil millones, 450 millones doscientos mil pesos); es decir, el mercado americano consume casi la tercera parte del consumo mundial.

Operativo contra el narcotráfico

Operativo contra el narcotráfico

Del gasto programable 2008, el gobierno federal ejercerá para seguridad pública, con énfasis en combate al narcotráfico, 77 mil 262 millones de pesos, cantidad que engloba los presupuestos de la PGR y las Secretarias de Seguridad Pública, Marina y Defensa Nacional. ¡Solamente el 3% del presupuesto de egresos de la federación para 2008!

Comparativamente al año anterior, la Sedena recibió un incremento de siete mil 100 millones de pesos adicionales para aplicarlos en incrementar mil pesos el ingreso de la tropa, mejorar la atención médica, cubrir gastos de operación y mantenimiento de instalaciones en los estados (donde asisten a las fuerzas federales), compra de nuevos uniformes (tenía 4 años que no lo hacía) y tres aviones “caza 295″ que sustituirán a tres viejos aviones Hércules.

La PGR, por su parte,  aplica 3 mil 627.6 millones de pesos para combatir los delitos federales y de ellos, mil 208.4 millones, el 33% por ciento del presupuesto total, están etiquetados para el combate al narcotráfico y narcomenudeo; 490.5 millones, al combate a la delincuencia organizada; mil 208 millones para Servicios de apoyo para el combate al narcotráfico, narcomenudeo y demás delitos del fuero federal; 2 mil 215 millones para Investigación de delitos del fuero federal y ejecución de mandamientos judiciales y Ministeriales; 312 millones para Representación jurídica de la federación en el ámbito interno y coordinación de las atribuciones del Ministerio Público en el ámbito internacional; 169.7 millones para Promoción del respeto a los derechos humanos; 326 millones para auditar a las policías estatales y municipales a través de los Centros de Control de Confianza e Indicadores de Desempeño; y solamente ¡3 millones 50 mil 842 pesos para el Instituto Nacional de Ciencias Penales, responsable de “incrementar y fomentar la realización de la investigación científica en el marco de las ciencias penales”!.

Precisamente es en este último rubro, el de “la investigación científica”, donde el gobierno federal deja al descubierto la deficiente estrategia elegida para combatir a un enemigo que, además de la superioridad en armas, tecnología y logística,  tiene más de 6 décadas desarrollando sistemas de inteligencia para fortalecer esquemas efectivos de producción, distribución, comercialización e investigación para el diseño de nuevas mercancías; penetrar en las estructuras gubernamentales y en la economía formal, a través del lavado de dinero. El decomiso reciente de 10 kilos de cocaína, escondidos en el escape de una camioneta detenida en Sonora, representó un “duro golpe” al tráfico de entre 13 y 15 millones de pesos, como quitarle un pelo a un oso polar.

Adicionalmente al presupuesto federal, el gobierno aplica el “Subsidio para la Seguridad Pública Municipal” (SUBSEMUN) por 4 mil 785.8 millones de pesos, de los que 207.5 millones le corresponden a 5 municipios de Sinaloa y, de ellos, 138.8 millones van directamente al frente de Culiacán.

Con 3 mil efectivos reconocidos por las fuerzas federales, solamente el frente de Culiacán tiene un gasto diario estimado, entre sueldos, prestaciones, hospedaje y vituallas de la fuerza combinada, en 6 millones de pesos. Esto quiere decir que si se aplicó a gasto corriente, el SUBSEMUN se agotó a los 23 días de acción del operativo Culiacán-Navolato.

Con buenas intenciones pero muy pocos recursos para garantizar el futuro de las familias de los combatientes, el Programa Sectorial de la Secretaría de Seguridad Pública 2007-2012 contiene dos propósitos fundamentales: “combatir la delincuencia y corregir las conductas sociales que propician la comisión de delitos, mediante el programa Limpiemos México”. Los recursos asignados al SUBSEMUN apoyarán principalmente el primer objetivo, así como “lograr el reconocimiento de la sociedad a las corporaciones policiales como instituciones a su servicio”

Fracaso tras fracaso

Por otra parte, la “iniciativa Mérida”, similar al plan Colombia apoyado por Estados Unidos en 2000, obligaría a una aportación total de mil 400 millones de dólares por el gobierno de George Bush, de ellos 350 o 400 millones de dólares serán entregados en una primera aportación para equipo y tecnología. Algunos expertos en la materia han alertado sobre el fracaso del Plan Colombia, del que surge la iniciativa Mérida,  que entre otros muchos de sus errores fue enviar equipo obsoleto sobrevalorado para inflar el monto de la asistencia. El ejemplo de Colombia es ilustrativo, pero parece que el gobierno mexicano no lo quiere tomar como ejemplo en su lucha personal

Gustavo Greiff

Con base en la experiencia obtenida en su paso por la Fiscalía General de Colombia y como excombatiente del narcotráfico en ese país sudamericano, Gustavo de Greiff ha dicho en diversos foros: “La lucha contra el narcotráfico en México y cualquier otra parte del mundo está perdida. No entiendo por qué se insiste en seguir combatiendo el tráfico de drogas por medio de la represión, si estas medidas han fracasado en los últimos 40 años. La solución debe ser legalizar la producción y consumo, y con eso terminamos con el problema…

Después de un intenso trabajo, que costó cerca de 600 vidas de policías, militares, jueces, abogados, civiles y funcionarios del gobierno se logró desarticular al poderoso cártel de Medellín, pero desde esa fecha (1992-1994) Gustavo de Greiff vive con una frustración: lo que más duele es que toda esta batalla no sirvió para nada. El tráfico de drogas siguió boyante. Colombia continuó exportando cocaína a Estados Unidos, a través de México, la droga aumentó y el precio empezó a disminuir. Todo esto es muy doloroso, pero me llevó a la conclusión de que la represión contra el narcotráfico no es la mejor estrategia. Desgraciadamente México va por el mismo camino, y lo que veo es que toda esa lucha resultará un verdadero fracaso…

Octava parte
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