Miguel Armando Lizárraga Rocha

Todos Somos Sinaloa

MARIO MARTINI

 

Miguel Armando Lizárraga Rocha

Inventor politécnico 

La experiencia de andar por el mundo y el país desde muy joven, la observación minuciosa de los elementos básicos de la mecánica y el dolor personal que lo postró en una cama de hospital durante varios meses, fue la mezcla que detonó su talento para la inventiva que incubó desde joven y que en la madurez fue reconocida por el Instituto Politécnico Nacional y el Banco Mundial.

La vida de Miguel Armando transcurrió como la de muchos sinaloenses que dejaron la tierra en busca de educación, éxito, fortuna, aventura o para sobrevivir. Cabalgaba por la vida sin rienda para conocer la entraña del país, oler sus olores y descifrar el misterio de un pueblo que niega a vencerse por la explotación, el abuso, la pobreza y el hambre. No había páramo o geografía que dejara desatendido hasta que conoció a una guapa chihuahuense que tomó las bridas y detuvo una carrera desaforada hacia el vacío.

Adaptado a la vida familiar, sorpresivamente sufrió una lesión en la columna vertebral que lo postró rígidamente en una cama de hospital durante 6 meses, tiempo en el que, sin más panorama que el techo de su habitación y envuelto en dolores insoportables, fue ideando la forma de hacer más digno el viaje de los pacientes, con organismos sin voluntad, hacia la rehabilitación o la muerte. Con ligeros movimientos, clavado a una incómoda cama elogiosamente “ortopédica”, según la falaz publicidad, personificaba sesiones heroicas en las que el personal de enfermería hacía circo, maroma y teatro para bañarlo, cambiarlo y ayudarlo a realizar funciones orgánicas básicas. Entre el dolor, escudriñó la idea sobre el trato digno que deben prodigar a un ser humano en condiciones disminuidas, o a propósito de ellas, y maduró el boceto que culminó en el Bastidor Articulado Multiposicional (BAM).

Al recuperar la salud, desarrolló y registró el invento en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial el 16 de octubre del año 2000 y con la patente bajo el brazo empezó a tocar puertas para compartir los beneficios del aparato, entre ellos la reducción del presupuesto millonario que el gobierno federal destina a la compra de camas “ortopédicas”.

Con el apoyo del Centro de Incubación de Empresas de Base Tecnológica del IPN, trabaja en la incorporación de la cibernética y la digitalización de los procesos y el financiamiento para la producción en serie. Su trabajo fue reconocido por el Banco Mundial como finalista del concurso de proyectos innovadores durante la celebración de la “Feria del Desarrollo 2005 Jóvenes por un México sin Pobreza”.

  • El BAM

El Bastidor Articulado Multiposicional Automático (BAM) pretende mejorar las funciones de las camas ortopédicas, por medios electromecánicos que benefician los movimientos ergonómicos de los pacientes. La versatilidad del BAM permite elevar la parte céfalo–torácico-abdominal hasta 60 grados y permite el movimiento individual en piernas, ya sea en extensión o flexionadas. Cuenta además con zona de evacuación y facilita el tratamiento y recuperación de pacientes sin moverlos, tocarlos o lastimarlos, permitiendo además que el “cómodo” para defecar sea realmente cómodo. Puede ajustarse a estatura y masa corporal del paciente, específicamente en Medicina Bariátrica. Es eficaz para el tratamiento de pacientes quemados, gineco-obstetricia, hemipléjicos, tetrapléjicos, cuadripléjicos, tromboflebíticos y terapia intensiva.

  • Vida juvenil sin rienda

Nació en Mazatlán, Sinaloa y como muchos otros sinaloenses emigró en busca de aventuras y la posibilidad de construirse una vida mejor que la que Mazatlán ofrecía en la segunda mitad del siglo 20. Es nieto por la vía materna de los mazatlecos Agustín Rocha Brambila y Flora Gomezllanos de Rocha y por la paterna de Luis Lizárraga Rivera y Teresa Arámburo de Lizárraga, sobrina-nieta de Doroteo Arango, mejor conocido como Pancho Villa y más respetado como el Centauro del Norte. Su padre, Luis E. Lizárraga Arámburo, conocido por sus amigos como “el Chonillo”, trabajó durante 30 años para el Banco de México, ubicado en la casona vecina a la “Casa Echeguren” de Olas Altas y Constitución. Su madre, doña María Candelaria Rocha de Lizárraga se dedicó a la tarea paciente de criar a 6 hijos.

Inquieto por naturaleza y debido a las complicaciones económicas de una familia grande, fracturó sus estudios en varias ciudades del país. Estudio los 3 primeros años de primaria en la escuela Carlos María Calleja de Cajeme, Sonora; regresó al puerto a cursar el cuarto en la escuela Benito Juárez y emigró a la ciudad de México para concluirla en la Benito Juárez de la colonia Roma. En la Academia Comercial de Puebla concluyó la carrera de comercio y estudió el bachillerato de 5 años en la Escuela Nacional Preparatoria número 2 de la UNAM, de la que fue presidente de la sociedad de alumnos.

  • Manda juvenil

Cuando cursaba la secundaria, se impuso la meta de recorrer toda la república los 25 años de vida; lo consiguió a los 21. Agotado el territorio nacional, concluyó el periplo en Los Ángeles, California, donde permaneció de 1966 a 1968, año en que regresó a México para trabajar en Sears Roebuck y, a partir de entonces, en ¡102 empresas más!

Detuvo su febril andanza al casarse con Carmen Lilia Chávez Valles, originaria del Valle de Allende, Chihuahua, con quien procreó a Candita, Miguel Armando, Luis Eduardo y a los cuates Juan Pablo y Fátima Sofía. Tiene 4 nietos, mayores a sus dos últimos hijos de 4 años.

Actualmente, trabaja en el Centro de Incubación de Empresas de Base Tecnológica del IPN, donde perfecciona inventos de utilidad para la vida cotidiana. Tiene los derechos de 2 patentes y próximamente registrará 2 inventos más. Fue su talento para la inventiva el gozne que abrió las puertas del Instituto Politécnico Nacional, considerada la mejor universidad pública de América Latina, su casa desde hace varios años.

Miguel Armando Lizárraga Rocha, talento mazatleco, está decidido a irrumpir en el mercado de la salud con un magnífico invento que reducirá el dolor, presupuestos millonarios y las incomodidades de pacientes clavados al dolor en una cama de hospital.

(Semblanza del libro La Patria Íntima/Todos Somos Sinaloa de Mario Martini)

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Categoria: Patria Intima