Roberto Blancarte Pimentel

TODOS SOMOS SINALOA

MARIO MARTINI

Roberto Blancarte Pimentel

Sociólogo y escritor

Tal vez es uno de los pocos mazatlecos que en vida ha estado tan cerca de Dios, al menos, con derecho de picaporte, para ingresar cuantas veces quiso a la antesala de San Pedro en la tierra y tratar directamente asuntos divinos con el representante más famoso de Dios en la tierra: Juan Pablo Segundo.

Navegante diestro en esas alturas, porta importantes blasones, como el de Caballero Comendador de San Gregorio Magno, otorgado por la Santa Sede, que seguramente les serán muy útiles al momento de enfrentar su juicio final.

A ras del piso, en llanuras meramente terrenales, es un profesional de la sociología muy respetado en el ámbito de las religiones, a las que ha dedicado por entero su vida profesional tratando de desmenuzarlas a conciencia los vericuetos, virtudes y trapacerías de los mandatos divinos.

Nació en Mazatlán, Sinaloa, el 29 de agosto de 1957, bajo el amparo de Virgo. Es, por lo tanto, inteligente, analítico, escrupuloso, metódico, estudioso, investigador, exigente, limpio, científico y humano. Pero al mismo tiempo, por el lado oscuro de su personalidad, es crítico, mezquino, pedante, egoísta, quisquilloso, escéptico y, fundamentalmente, teme a la pobreza. Amigos y parientes coinciden que los astros no andan tan desorientados.

Se tituló como Licenciado en Relaciones Internacionales por El Colegio de México (1981), con Maestría en Historia y civilizaciones (1983) y Doctorado (1988) por la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, en París, Francia.

Actualmente es Director del Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México. Es también Investigador Asociado del Grupo de Sociología de Religiones y de la Laicidad (GSRL), de la Escuela Práctica de Altos Estudios (EPHE), de la Sorbona (París), además de fundador y asesor del Programa Interdisciplinario de Estudios sobre la Religión (PIER) de El Colegio Mexiquense. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (nivel II) y de la Asamblea Consultiva del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED). En 2005 fue nombrado miembro del Consejo de la Comisión Nacional de Bioética.

Fundador del Centro de Estudios de las Religiones en México (CEREM), ha sido miembro del Comité Ejecutivo de la Sociedad Internacional de Sociología de las Religiones (SISR). Actualmente es Secretario del Comité de Investigación 22 (Sociología de la Religión) de la Asociación Internacional de Sociología (ISA).

De marzo de 1995 a enero de 1998 fue Consejero en la Embajada de México ante la Santa Sede. Fue condecorado por ésta en 1998, con la orden de San Gregorio Magno, con el rango de caballero comendador. De febrero de 1998 a junio de 1999 fue Coordinador de Asesores de la Subsecretaría de Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, cargo que dejó para ingresar al Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México.

Ha publicado varios libros, entre los cuáles destacan su Historia de la Iglesia Católica en México, Cultura e identidad nacional y El Pensamiento Social de los Católicos Mexicanos, obras publicadas por el Fondo de Cultura Económica.   Coordinador del texto Laicidad y Valores en un Estado Democrático (El Colegio de México/Segob). Afganistán: La Revolución Islámica Frente al Mundo Occidental (El Colegio de México, 2001). En junio de 2002 publicó en Grijalbo su libro El sucesor de Juan Pablo II; escenarios y candidatos del próximo cónclave. Su libro más reciente, Entre la Fe y el Poder, Religión y Política en México, fue publicado también por editorial Grijalbo (Random House-Mondadori) en octubre de 2004.

Es autor de numerosos artículos en revistas especializadas, como Social Compass (Inglaterra), Journal of Church and State (Estados Unidos), Problémes d’Amérique Latine (Francia), Religioni e Societá (Italia), International Sociology, etc.

Ha sido director de publicaciones y revistas especializadas como Messico Oggi, Asuntos Religiosos, Religiones y Sociedad. Es  colaborador en diversos diarios y revistas de difusión nacional.

Actualmente, escribe para los periódicos mexicanos Milenio Diario y Noroeste.

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Categoria: Patria Intima

  • eliseo rivera parada

    Los enemigos de la patria
    Hay un objetivo oculto del clero para modificar el artículo 24 constitucional.
    Francisco Martín Moreno*
    81
    Son enemigos de la patria quienes se pronuncian a favor de la reforma del artículo 24 de la Constitución. Sus razones descansan en la supuesta necesidad de incorporar en nuestra Carta Magna la libertad religiosa. Al respecto cabe decir que dicho artículo 24 vigente establece: “Todo hombre es libre para profesar la creencia religiosa que más le agrade y practicar las ceremonias, devociones o actos de culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley.” Por si lo anterior fuera insuficiente, el propio dispositivo establece en su segundo párrafo: “El Congreso no puede dictar leyes que establezcan o prohíban religión alguna”. Si todas las iglesias, incluida la católica, llevan a cabo su tarea espiritual en un ambiente social y legal de abierta libertad y seguridad religiosa, ¿por qué reformar la disposición si la libertad religiosa ya está contenida en nuestra Ley Suprema? Muy sencillo: el clero católico, voraz e insaciable históricamente, lo que pretende, en el fondo, es modificar el artículo 3 de la Constitución, así como el 5, el 27 y el 130 para desmantelar el Estado laico que los juaristas pudieron construir a sangre y fuego durante los tres años de duración de la Guerra de Reforma, lucha fratricida estimulada y financiada por el clero católico con las limosnas pagadas por el pueblo de México.Si, como se ha dicho, el artículo 24 ya establece la libertad religiosa, la Cámara de Senadores no debe reformar la iniciativa ya aprobada en el clandestinaje por los diputados después de violar los procesos legislativos. Felipe de Jesús Calderón, representante de la extrema reacción —esperemos que no le bese la mano al jefe del Estado Vaticano— sólo pretende, aliado con el PRI, para la sorpresa del electorado, heredar a la Iglesia católica sus privilegios existentes antes de la Guerra de Reforma. No podemos permitir que México vuelva a ser gobernado desde los altares porque cuando esto aconteció el clero llegó a detentar 52% de la propiedad inmobiliaria del país, asestó golpes de Estado, impuso a tiranos, se constituyó en el principal y único banquero, cobraba impuestos como el diezmo, tenía hasta seis o siete veces más presupuesto anual que el gobierno federal; los arzobispos cobraban sueldos muy superiores al del Presidente de la República, además de disfrutar de fueros civiles y militares de modo que ningún tribunal de la nación pudiera sentar en el banquillo de los acusados a cura alguno. A los pederastas se les juzgaba por el pecado cometido sin purgar penas corporales como cualquier otro ciudadano. El atraso y la regresión, la pavorosa involución en todos los órdenes de la vida nacional, se impuso como una patética realidad hasta que Benito Juárez y esa ilustrísima generación de liberales mexicanos, la mejor de la historia patria, logró separar por medio de una dolorosa y sangrienta cirugía mayor a esa gigantesca sanguijuela que se encontraba enredada alrededor del cuello del pueblo de México succionándole toda su energía y arrebatándole sus más caras esencias.La educación religiosa no sólo embrutece y envenena a la niñez con dogmas absurdos como el del verbo encarnado cuando, en nuestros días, se practica la inseminación in vitro y se puede escoger, a través de los cromosomas, el color de los ojos del hijo deseado. Sólo que el objetivo oculto del clero para modificar el artículo 24 y lograr que en las escuelas públicas se imparta la religión católica no es otro sino el de iniciar masivamente el ciclo económico de la Iglesia católica que comienza con el bautismo, por el cual se cobra; por la primera comunión, por la cual se cobra; por la confirmación, por la cual se cobra; por los 15 años, por los cuales se cobra; por el matrimonio religioso, bodas de papel, plata y oro, hasta llegar a la extremaunción, por todo lo cual también se cobra, claro está, sin olvidar las bendiciones de la casa, del taller, de la industria o del consultorio, servicios religiosos por los cuales también se cobra, sin perder de vista las limosnas y los donativos recaudadas en los templos.Cuando el clero católico se percató de la existencia de 18 millones de fieles militantes de otras religiones y descubrió el desplome escandaloso de sus finanzas por la fuga masiva de las ovejas rebeldes de su rebaño, según queda evidenciado en los censos de 2010, el clero decidió salir a la calle, pasando por alto todas las normas, invitando a Calderón a comulgar en la Catedral a título de ejemplo, para empezar a recuperar su mercado espiritual. Si la gente deja de venir a los templos, el clero insaciable, ajeno al Evangelio, por esa razón Jesús llamó a los fariseos del templo, “raza de víboras”, irá a la calle, a buscar dinero, el único móvil del clero católico. ¿Acaso la Plaza Mariana en la Basílica de Guadalupe o el Santuario de los Mártires Cristeros, en Guadalajara, donde se enajenan en total 300 mil criptas a 25 mil pesos, no es un negocio camuflado de caridad en el que los parásitos clericales se embolsan el IVA y omiten el pago del ISR? He ahí una muestra más que clara de que los fueros en México siguen existiendo no sólo porque jamás veremos a un alto prelado procesado ante el Poder Judicial, sino que tampoco los veremos pagando impuestos como lo hacemos las empresas y los ciudadanos.No a la reforma al 24. Nuestros abuelos fueron asesinados para poder promulgarlo. No permitamos que lo echen para atrás. *Escritor fmartinmoreno@yahoo.com Twitter: @fmartinmoreno

  • Victoriodamato3

    mis respetos para este senor..

  • http://twitter.com/Raudeltq Raudel Teneyuque

    Muy docto Blancarte Pimentel,  pero no aclara a la sociedad en general en real papael politico de las  iglesias. 

  • http://twitter.com/Raudeltq Raudel Teneyuque

    Buenos comentarios de eliseo, sólo que las religiones no deben aprovechar la libertad religiosa para mnipular ideológicamente a las personas y menos aprovechando su inocencia o falta de conocimientos.

  • eliseo rivera parada

    Hay que preservar el Estado Laico, en toda su dimensión, por ser la única garantía de la paz social, en que se sustentan la libertad, la justicia y la igualdad entre los hombres y la propia sociedad mexicana. Eliseo Rivera Parada